KOLCHAK
 

LA VERDAD ME LA COMO CON PATATAS.

Matías Prats, Jon Sistiaga, José Ramón de la Morena, Iñaki Gabilondo…menudencias. ¿Qué harían estos tipos si tuviesen que enfrentarse a un muerto viviente?. Sería capaz la caterva de chimpancés que pueblan los “Españas directos” ponerse cara a cara con un descendiente de Drácula?. Indudablemente no. Por ello alguien tenía que crear el periodista definitivo, un reportero sin corsé, que sin prisa pero pisando fuerte, llegase a la verdad aunque tuviese que meterle un dedo en el ojo al mismo Satanás. No, no es Jiménez Losantos, me estoy refiriendo a Kolchak.

VARON DANDY TO THE HELL.

Un alienígena campa a sus anchas en Chicago. Perdido y con la nave medio desguazada se dedica a buscar piezas de recambio para regresar a su planeta. En su estancia en la ciudad del crimen se alimenta de la médula ósea de animales y humanos. Todo ello es descubierto por un intrépido periodista. Debido a que nadie cree su historia se pregunta así mismo –“Porqué no habrá una agencia gubernamental que se dedique a investigar estas cosas?”. ¿Os suena de algo? Resulta asombroso como pequeños detalles como este pueden masajear un cerebro receptivo y servir de punto de partida para la creación de una serie de éxito.

Esto es, grosso modo, lo que encendió la bombilla paranormal a Chris Carter que le dio la luz para llevar a cabo la serie que le daría fama y dinero.

A través de su productora Ten Thirteen Productions, tocó el cielo con Expediente X.

Más tarde se embarco en varios proyectos que naufragaron. Ni “Millenium”, serie paralela a Expediente X y protagonizada por el robótico Lance Henriksen, cancelada a la tercera temporada, ni con “The Lone Gunmen”, otra serie salida de los expedientes secretos contando de protagonistas con el grupúsculo de Frikis amigos de Mulder llamados “Los pistoleros solitarios”, eliminada de la parrilla misteriosamente a pesar de su buena acogida, ni “Hars Realm”, que se comió lo mismo que clavijo, hicieron sombra al departamento más extraño del FBI.

Eso si, no creo que tenga ningún problema con la jubilación el bueno de Cristóbal

WHO THE FUCK IS KOLCHAK?

Kolchak es un periodista intrépido, sagaz e irreductible a la vez que pesado, entrometido, cínico, vacilón. Héroe y bufón en los mismos huesos, un energúmeno con la virtud de sacar de quicio a todo bicho viviente. Trabaja en un periódico que bien podía ser la versión sin glamour de la farola llamado “Servicio Independiente de Noticias, y va vestido como un binguero arruinado (o un borracho en una capea de pueblo), siempre con un sombrero de paja de los Traperos de Emaus, chaqueta y pantalón, unas roñosas zapatillas deportivas y, me imagino, una fragancia entre pachulí y agrio axilar.

Entre sus crónicas sobre convenciones de ferreteros y demás reportajes dignos del “Pulicher”, caen en sus manos absolutas bombas informativas, extraños crímenes relacionados con seres del averno, zombies, chupasangres, marcianetes o robots, que, gracias a su empeño y a ser capaz de superar sus miedos (verlo acojonado cada vez que se enfrenta a uno de estos entes diabólicos es descacharrante) resuelve esos luciferinos sudokus que el azar a puesto en su camino. Eso si, nunca es capaz de demostrarlos de cara a la policía y su Pedro J. Particular. A pesar de todo ni tira la toalla ni se llena el cuerpo de dinamita para desahogar su frustración. Cualquiera de nosotros hubiese subido a un campanario con un rifle o se habría retira a un convento con Leonard Cohen a mirar gamusinos. Kolchak no. Nadie le entiende, nadie le respeta, pero hay que llegar al fondo aunque me tenga que comer la verdad con patatas.

Ya que en nuestro plano de la realidad todos aquellos que buscan la verdad oculta en la naturaleza, la cara B de nuestra existencia, el por qué de lo que no parece tenerlo, se divide en vividores (filósofos), embaucadores (religiosos) y chupa ranas (Iker Jiménez), sin ninguna duda nos quedamos con los existentes en la ficción, mucho más reales por momentos, más íntegros y por supuesto más divertidos.

Rondador nocturno por etapas

Kolchak nace a través de un relato escrito por Jeff Rice a principios de los 70 donde un periodista se enfrenta a un vampiro en las Vegas. La ABC compra los derecho para realizar un telefilm y encarga el guión, ni más ni menos, que a Richard Matheson.

El niño se llamó “El vampiro de la noche”(The Night Stalker, 1972) y debido al gran éxito se realizó una secuela bajo el nombre de “El estrangulador de la noche (The Night Strangler” (The Time Killer, 1973), aún mejor y que sirvió para encumbrar a los laureles al personaje.

Llegados a este punto y con Kolchak convertido en una estrella, el siguiente paso era lógico: realizar una tanda de capítulos para la televisión. Y así, Darren McGavin, el actor que da vida y espíritu a nuestro reportero, funda la productora Francy Productionsy aloha!!! Habemus serie.

La dinámica de los episodios es muy simple. Tras una cabecera más horrorosa que cualquiera de los monstruos a los que se enfrenta, la voz en off de Kolchak nos pone en antecedentes de lo que será el capítulo. Ya en la oficina tendrá que lidiar con su jefe, Tony Vincenzo (Simon Oakland), un pringotas “king size” con la tensión por la nubes gracias a Kolchak. No hay oro en el mundo que pague esa continua cara de agobio y stress que sostiene durante todo la serie debido al carácter de su reportero estrella. Su úlcera debe tener el tamaño de un huevo de avestruz. Pero no sólo esta especie de madre abnegada ante las gamberradas de su hijo ha de soportar ese desastre con patas que se aloja bajo un cutre sombrero, el resto de la redacción, formado por periodistas de pacotilla, infames chupatintas, lameculos sin talento y viejas chochas, han de lidiar con el sarcasmo de este vitorino Bon Vivant.

Una vez presentado el caso, se lanza a la investigación pura y duda, en paralelo con la investigación oficial de la policía que no quiere ni verlo ni por el forro ya que les saca los colores continuamente. A pesar de esto Kolchak no es respetado en ningún momento por sus compañeros de profesión, demasiado estúpidos para verse a si mismo como tales.

Ni el enervante Kolchak puede vivir sin aliados. Al margen de confidentes callejeros de dudoso pelaje cuenta con la ayuda de Gordy Spangler (John Fiedler), un forense muy particular que organiza loterías con los cadáveres que le llegan a la morgue. Una especie de porra de cesta de navidad a la que Kolchak debe jugar si quiere información.

Pero los secundarios secundarios son, manteniéndose la serie en casi su totalidad en Kolchak, que rara vez desaparece de pantalla en los episodios. Y es que Darren McGiven simplemente está perfecto y nos hace dudar donde empieza el actor y acaba el personaje.

Los engendros a los que se ha de medir nuestro anti-héroe responden por lo general al prototipo clásico (Vampiros, Hombres Lobos, Jack El destripador, el hombre sin cabeza o brujas), llevados a un entorno urbano y moderno, todo ello sazonado con mucho humor y misterio, ya que lo que es miedo no provoca en absoluto. Estamos en 1.974 y tanto el terror como la Ciencia Ficción han ascendido a otro plano, quedando la serie en este aspecto deliciosamente desfasada. Aquí no hay lugar a reivindicaciones sociales ni sesudas búsquedas de un “porqué” más allá de Ganímedes. Aquí sólo se trata de llenarte la boca de palomitas durante 50 minutos de talentoso entretenimiento mediante una ecuación tan fácil y tan vieja como el cagar. Casi todas utilizan el mismo método pero sólo unas pocas salen redondas.

Al final, una vez resuleta la charada a nuestros ojos y a los del implicado (nunca al los de la opinión pública), chorrea en su grabadora el epílogo que deja todo atadao y bien atado para el telespectador y voilá!!! A poner otro.

En lo que se refiere a negocio puro y duro, los niveles de share deseados por la cadena no se alcanzaron y pasó a ser un segundo plato para ésta, con el lógico mosqueo de Darren McGavin. A los 20 andanzas fue cancelada y Darren abandonó la cadena echando culebras por la boca y rayos por los ojos. 1.974 la vio nacer y 1.975 le dio la extremaunción.

Curiosamente en 1.981, la CBS compró los derechos de esos 20 episodios y los emitió como obra de culto logrando unos índices de audiencia bastante buenos lo que propició que a Darren McGavin le llegasen los cantos de sirena de su antigua cadena, pero a él todo le sonó a rebuznos cacofónicos y desechó la oferta.

Con el paso de los años, y por derecho propio, se ha convertido en un verdadero becerro de oro, con miles de fans y su alargada influencia propició, como ya hemos comentado antes, el nacimiento de los X-Files.

La conexión con este serie no acaba aquí, ya que Darren McGiven aparece en dos episodios, encarnando al agente Arthur Dales, que es ni más ni menos que el creador del departamento de los Expedientes X. Los capítulos son “Traveller” (Temp-05. Cap-15. 1.998) y “Agua Mala” (Temp-06. Cap-13. 1.999).

Otras apariciones interesantes de Darren McGiven son en,”Mike Hammer” (1.956), “Riverboat” (1.959) y ya en capítulos sueltos en “Mission Imposible” (1.967) “The Six Million Dollar Man” (1973), “Shaft” (la serie) 1.974 por nombrar algunas. Su carrera ha estado centrada casi exclusivamente en la caja tonta.

En 2.005 se realizó un remake de la serie contando de guionista con Gregory Storm y como protagonista con Stuart Townsend, el tipo que hacía de Dorian Gray en la “Liga de los hombres extraordinarios”, que no le llega ni a los calcañales. El resultado es un fétido aborto que el sentido común sólo le dio 10 episodios de vida.

A ver si con el apagón analógico y la llegada de la TV digital alguno de esos canales les da por emitirla en vez de repetir las porquerías a las que nos tienen acostumbrados. Soñar es gratis, decepcionarse también.


Este artículo se publicó en el nº 48 del Freek! Magazine

 
Kanuto