Con Extremadura ardiendo por los cuatro costados,
Space Rock Heaters se dirigió en busca de climas más
templados al lugar donde aullaría el Rock & Roll.
Y es que la tercera edición del Crossroad era un plato
demasiado apetitoso como para no engullirlo a carrillo doble.
Debido a un caótico viaje, una difícil conexión
con nuestro enlace en Asturias y nuestra nula capacidad de orientación
en la bella ciudad de Gijón, no conseguimos aposentarnos
hasta bien entrada la hora de los vampiros y las brujas, por
lo que el primer día, con King Wolfe & The Hound
Dogs, Willy Deville y Robbie & The Wild Trains, desgraciadamente
nos lo perdimos. Lo que si pudimos hacer fue zambullirnos en
la noche de Cimadevilla y hartarnos como cerdos en el Folixia,
Louie Louie y a última hora en el Soho, todo ello en
compañía de nuestro gran amigo, guía, anfitrión
y amo y ser de nuestra web-amiga Calzada News, el Sr Xuanel.
VIERNES 22
Despertamos con las cabezas sobre los hombros y mientras Xuanel
se iba a ganar el pan, Chikatila y un servidor hicimos de
anfitriones ante la llegada de Gerardo y Antonio de los Chicos,
Vanzetti ,María, Javi Diesel y Pablo
Comimos como mandan los cánones de los Reyes de la
Oreja a la plancha y pusimos rumbo rápido a la nueva
ubicación del Festival, esta vez en el Campus de la
Universidad Laboral.
Una vez allí empezamos a saborear las primeras anécdotas
del día. Como no podía ser de otra manera, varias
de ellas eran protagonizadas por el excéntrico Little
Richard: que si había pedido una limusina para moverse
por Gijón, que si lo primero que preguntó al
llegar fue por el estado de salud de los Reyes de España...hasta
hubo quién se lo encontró en barajas y pudo
darle la mano, eso si, sin fotos ni autógrafos, aunque
hubo un ser que se llevó la servilleta impregnada de
maquillaje con la que se secó su sudor!!!
Otra de las noticias curiosas a las cuales tuvimos acceso,
esta vez ajena al festival, tiene que ver con el Rubiales
que responde al nombre de Beck. Según parece en su
rueda de prensa correspondiente a su actuación en el
Metro-Rock, un periodista le preguntó cual era su grupo
español preferido, ante lo cual el autor de “Loser”
respondió-“Los Chicos”-“
-“¿Los Chichos?”
-“No, LOS CHICOS. Ese grupos de Rhytm & Blues tan
divertido. Sobre todo el saxofonista de pantalones plateados”
El siguiente paso del sexteto madrileño será
ser portada de Rock de Lux? Estaremos a la espera.
Al margen de estos chascarrillos, comentar que la nueva localización,
aunque más lejana que la anterior en la plaza de toros,
está de puta madre. Amplia, mogollón de wcs,
hierbita para tirarte y descansar un poco y dos escenarios:
uno al aire libre y otro en una carpa, a modo de sala, que
fue un gran acierto. Si a esto unimos una temperatura excelente,
el sitio estaba bastante bien.
La jornada comenzó con LUCKY PETERSON, multiinstrumentista
de color que llenó el recinto de sonidos con alma.
Interesante comienzo para comenzar a ubicarse.
El siguiente grupo, esta vez en la carpa, fueron la J. TEIXI
BAND, que repitieron nota por nota y palabra por palabra su
actuación como teloneros de Chuck Berry. Su Rock-soul
de perfecta factura me volvió a dejar como la primera
vez que los vi y es que ambas ocasiones mi cabeza estaba más
pendiente de lo que venía después.
Vuelta al escenario grande con una de los permorfers más
queridos en Space Rock Heaters y una de las razones del largo
viaje, ni más ni menos que EL VEZ. La denominación
de “Elvis mexicano” se queda muy corta, ya que
a pesar de sostener gran parte de su show en el Rey, aquí
hay mucho más, pero que mucho más, pero que
mucho más que un simple impersonator de Elvis. Y es
que una persona que es capaz de mezclar en una misma canción
de forma coherente Elvis, Guns & Roses y la Bso de Jesucristo
Superstar o P.I.L y Feliz Navidad, por poner un par de ejemplos,
es algo más que un mero entretenedor.
Acompañado por los MEMPHIS MARIACHIS, ataviados como
pandilleros chicanos, y las inimitables ELVETTES, ofrecieron
un espectáculo majestuoso, tanto en lo musical como
en lo escénico. Tras presentarse como hijo de Willie
Deville, abrió con ese monstruo de dos cabezas compuesto
por “Fire” de Hendrix y “Burning love”
de Elvis trasmutado en un “caliente amor” y de
ahí hasta el final no decayó la fiesta. No dejó
que le tocaran sus zapatos antes de interpretar “Huaraches
de gamuza azul”. Se convirtió en un pandillero
juvenil para contarnos los graves problemas de su comunidad
a ritmo de “In the ghetto”, convenientemente convertida
en “En el barrio”. Bueno es saber que el discurso
de El Vez no es pura fanfarria, ya que ha participado en numerosos
programas para acabar con las bandas juveniles y favorecer
la integración social de los latinos allí en
California. A golpe de “Trouble” remendada con
fragmentos de “Louie Louie” las Elvettes travisten
a El Vez en Quetzacotal convirtiéndolo
en todo un dios con corona de plumas incluida . Manda un recadito
al presidente de los Estados Unidos “a Bush, no al grupo
que va a salir a tocar”, se proclama, esta vez, hijo
de Little Richard. Rinde tributo a la Virgen de Guadalupe,
Patrona de los chicanos, a ritmo de “Lawdy miss Clawdy”
(“Lordy Lupe”), mientras transforma unas flores
en la esfinge de la Virgen, a la vez que viste una camisa
con el mismo motivo. Reivindica a zapata y apoya la lucha
en el estado de chiapas con su “Go Zapata”...todo
ello hilado con un divertidísimo “spanglish”,
quedando el público con una sonrisa de oreja a oreja
y con ganas de más.
Unos instantes después de que El Vez abandonara el
edificio, hicieron acto de presencia la BLUES
EXPLOSION. Y casi me da un corte de digestión ante
tan radical cambio. De la fiesta, melodía y buen humor
se pasó directamente al infierno de la saturación,
cacofonía y agresión. Excelente me pareció
mi primer acercamiento en vivo al grupo de Jon Spencer que
sudó ostias a diestro y siniestro sin más artificio
que la violencia que emanaba de los amplis. Muchos proclamaban
una pérdida de fuerza en su show respecto al pasado.
No puedo opinar sobre ello, pero si esto es así, no
me quiero ni imaginar hace unos años y en una sala.
En la carpa hubiese sido asesino.
Como criminal fue el asalto de los texanos STEPBROTHERS,
actual grupo de MIKE MARICONDA. Desgranaron su reciente “baby
its over” y según caían las canciones
la carpa se calentaba llegando a ser caóticas las primeras
filas. El engorilamiento sumo llegó al son de “Going
back to Miami”que provocó caída de vallas,
refregones varios, Ron McCoyson por los aires (y mira que
es grande), Gemelos-chicos por los suelos y Space Rockeros
comiendo hierba, todo ello con secuestro del cantante-teclista
por parte del público incluido. Ante tamaña
descarga y a través de un literalmente exhausto Sean
Morales, componente
de los Stepbrothers, me hice con el CD, pero visto lo visto,
no hace justicia ninguna a lo vivido la noche del viernes.
En esos momentos aparece en las pantallas habilitadas por
la organización a ambos lados del escenario, donde
se podían seguir las actuaciones, que THE BLASTER se
habían caído. Un jarro de agua fría para
muchos de los desplazados a Gijón, aunque ahí
no acabaría la historia...
Unas cervezas con el grupo y a descansar un poquito viendo
a THE PRESIDENTS OF USA. A pesar de que me caen bien esta
gente y más después de su posición frente
a la polémica del pirateo en el mundo musical, su concurso
no me era muy atractivo. Objetivamente creo que cumplieron
y bien, alternando nuevos temas con los archiconocidos “Lumb”,
“Peaches” o la versión de Buggles con la
que abrieron su shows. Consiguieron arrodillar al respetable,
regalaron CDs y finalizaron, para la sorpresa del respetable,
con “Kick of the Jams” de MC5, mezclada con el
himno soul “Shout” y rematándola al grito
de “Ace of spades”.
En esto que tele-crossroad avisa que si, que si actuaran THE
BLASTERS...¿Qué coño ha pasado?. Pues
bien, más o menos viene a ser esto: DAVE ALVIN pierde
su vuelo y llega a Bilbao tarde. Ni su manager, ni la banda
ni la organización sabe donde está y se decide
suspender el show. En estas, Mister Alvin quiere llegar a
toda costa a tierras Astures sin tener conocimiento de que
el show se da por perdido. Así
que ni corto ni perezoso alquila un coche y a toda ostia se
presenta en el recinto, guitarra en mano por la entrada del
público. Tras convencer al portero consigue entrar
y llegar, aunque tarde, para dar su show. Simplemente increíble
y digno de elogio. Así que como almas que llevan el
diablo que se encontró Robert Johnson en la encrucijada,
se suben al escenario y a tocar...y gracias a dios que lo
hicieron ya que el show fue brutal. A pesar de estar hecho
un guiñapo con tanto cante, baile y alcohol, de manera
más calmada disfrutamos
de los grandes temas de los Blaster, de la “Teta enroscada”
y de las “Calles de Fuego”, de “María,
María” y .... Fue una puta celebración
del rock, como el día entero.
Toda vía conservábamos fuerzas para flagelarnos
con la pinchada de Tim Warren, capo de Crypt records, que
alucinó bastante al personal. El colofón perfecto
para un día excitante.
SÁBADO 23
Recién levantados y primer disgusto serio del fin de
semana: hemos perdido un carrete entero de fotos. O lo que
es lo mismo, gran parte de las fotos del show de El Vez el
viernes, las de Jon Spencer y parte de Stepbrothers. Indagando
suponemos que han quedado en el taxi de un fitipaldi que nos
llevó al hogar. Si lees esto, las revelas y me las
envías. Thanx de antemano.
Tras una pantagruélica y larga comida en una terraza
con gente de McCOYSON y acompañantes, Robe ATOM RUMBA
y la peña de Euzkadi, LOS CHICOS y trouppe de Madrid,
y los
invitados a la casa de Xuanel, huimos como flechas para no
perdernos al entrañable LEE ROCKER, presente nuevamente
en el Crossroad tras la cátedra sentada el año
anterior con sus STRAY CATS.
Una hora muy temprana las 21:00 para una show de este tipo,
quizá
en un intento de atraer a la gente al recinto, pero ni se
notó, ya que muchos fueron los que se perdieron la
actuación, por otra parte, fue entretenido y correcto
sin más, basado casi todo en temas de su grupo madre,
pero obviamente no llegaban a la magneficiencia mostrada por
los gatos callejeros el año anterior. Apetitoso aunque
menor. Momentos después pudimos verle firmando todo
lo que le ponían delante y fotografiándose con
los fans. Todo un detalle.
Aún de día subió al escenario grande
COLIN JAMES y su banda. Los comentarios del público
no se hicieron esperar, cada cual tenía su propia definición
de lo que estaba viendo-oyendo: Unos inventaban una nueva
etiqueta musical, el A.O.B (Adult Oriented Blues), otros preferían
el simil-“Este tío es el Michael Buble del Blues”,
algunos lo ubicaban en el top 3 de Kiss Fm y los más
optaban por la descalificación directa:-“Vaya
truño”. Y ciertamente me pareció todo
eso. Un absoluto aburrimiento.
En
el escenario pequeño repetía EERO RAITTINEN,
componente de LAIKA & COSMONAUTS (por cierto, nos comentaba
un taxista que la noche anterior había montado a un
señor Rubio, con gafas de pasta, con una borrachera
infernal y que hablaba en Cherokee (¿??!!!)). Con un
excesivo parecido a nuestro canciller Rodríguez Ibarra
pero en Sueco, el veterano cantante despachó
un entretenido show de Rock & Roll, que visionamos en
parte, ya que corrimos como pollos descabezados a coger sito
en primera fila para ver el espectáculo más
esperado, y a la postre el más polémico del
festival, la actuación de la Reina del Rock & Roll:
LITTLE RICHARD. Y es que hay mucha tela que cortar, por que
lo vivido esa noche en el campus de la laboral fue, para este
humilde servidor, la hora y media más desconcertante,
excitante, extraña, decepcionante, alegre...pero sobre
todo surrealista vivida en un concierto. A ver si conseguimos
que a través de estas líneas puedas romper el
espacio tiempo y acercarte al menos un poquito a lo allí
“experienciado”. Lo que si me gustaría
es que me perdonaseis si el orden de los acontecimientos no
es el ocurrido, pero no creo que fuese momento para ir apuntando
cosas en una libreta. Mil Peldones.
Después
de leer la minientrevista realizada a Little Richard en el
Ruta 66, el show del Crossroad prometía mucho. Al contrario
del pasado concierto de Chuck Berry en la Riviera (que a pesar
de las limitaciones musicales exhibidas viví intensamente
y con gran regocijo), Penniman llegaba flanqueado por una
banda de 10 músicos, a la vez que proclamaba encontrarse
en perfecta forma y que era no era un predicador, sino un
cantante de Rock & Roll. Con estas premisas lanzadas por
el Georgiano mi idea preconcebida del concierto finalmente
no se correspondió con lo visto en Gijón.
Las 23:30 de la noche y el escenario es invadido por la Penniman´s
band compuesta por 7 músicos y 2 baterías!!!
El sueño comenzó a rodar con una brutal instrumental
que parecía no acabarse nunca hasta que por un lateral
apareció de Queen of the Fiesta!!! Mr Little Richard!!!
Brutal entrada con un traje blanco con perlas, brazos en alto
y ayudado por un músico, subió a su piano para
continuar su baño de multitudes. La piel de pollo.
Si sienta y comienza “Good golly miss molly”.
Obviamente su voz no es la misma que la de antaño pero
aguanta. La ostia. Me siento un absoluto privilegiado de poder
ver y oír en pleno siglo XXI el Rock & Roll.
El siguiente tema elegido fue “Blueberry Hill”
y con él el pistoletazo de salida que nos adentraría
en el Circo Ambulante de Monthy Piton. Sube a escena un seguriflax
más grande que toda la sección de armarios de
Ikea ha comentar a Mr Penniman que hay cámaras grabando
la actuación. Se para la canción y se avisa
al respetable con un notable mosqueo que de grabar nasti de
plasti. A pesar del peligro que suponía seguir grabando,
muchos continuaron poniendo en serio riesgo la actuación.
Siguiente canción y el señor Richard se levanta
de su piano: un insecto le ataca. Rápidamente el segurata
King Size lo lanza de un manotazo lejos del teclado y Little
Richard acaba con su vida de un pisotón. “I kill
him”. Caza furtiva Rock & Roll.
A continuación el mismo guarda de seguridad, con una
linterna de su tamaño, se encarga de recolectar gente
entre el público para que suban a mover el cucu. Son
distribuidos concienzudamente en sitios estratégicos
y vigilados para evitar cualquier tipo de incidente. Termina
la canción y nuevo parón para firmar algún
autógrafo a los elegidos y para charlar con los músicos.
El show musicalmente no acababa de arrancar y en estas se
nos atraganta con un “Sunny the Light”. En estos
momentos las caras de la gente reflejaban todo tipo de sensaciones:
estupor, cabrero, frustración o simplemente flipaban.
El psicotrónico viaje llegó a uno de sus puntos
álgidos cuando un representante español de la
congregación a la que pertenece Richard sube al escenario
y micro en mano nos avisa que van a repartir unos libros que
todos debemos leer. Como no se le oyó bien. Volvió
a salir. Y así fue. Unos
seres que parecían salir del “Man Proyect”
o como se llame allí, repartían libros a diestro
y siniestro al público. El best-sellers se titula “Buscando
la paz interior” y es una mezcla entre los chistes de
Arévalo y el Deuteronomio dictado por Carlos Jesús
desde Raticulín. Curioso fetiche que a alguno no le
gusto y lanzó al foso con la consiguiente cara de espanto
del de Macon.
Entre esta vorágine y unos cuantos “Shut-up”
dirigidos a todo cristo, también hubo momento para
canciones como “Jenny Jenny”, “Long tall
sally” y el stoniano estribillo de “Its only Rock
& Roll”.
Un
pequeño discurso religioso y pide nuevamente que suba
gente al escenario, eso si, tías con las tetas más
grandes que las de antes. Así que, nuevo parón
hasta que sube la gente. Y es que no había manera que
se enlazasen dos canciones seguidas. El público ya
había extremado posiciones, los había salvajemente
decepcionados, los había llorando de risa y los estupefactos
seguían sin saber que coño pasaba y como acabaría
esto.
Tras esto, un acojonante “Keep-a Knockin’”
y nuevo Tutti Fruti...o macedonia.
A la hora de interpretar tan mítico tema, Mr Richard
pidió al público que dijese Tutti Fruti en español.
El respetable respondió en un principio con sonidos
guturales. Richard volvía a preguntar y el personal,
enterado ya por donde iban los tiros, respondía “MACEDONIAAAAAAA”.
Respuesta que al Sr Pennimann no le resultó satisfactoria
y se comenzó a enfadar. Así que volvía
a preguntar y volvía a recibir idéntica respuesta.
Cuando ya quedó claro que no había nada que
hacer, pues pasó a otro “Gimmick”. Él
gritó:-“Awanbabuluba” y la respuesta
de los 4.000 presentes fue un sonoro “Balambambú”.
Nuevo mosqueo. La respuesta correcta era repetir “Awambabuluba”.
Vuelta a empezar y la misma respuesta. El mosqueo va a mayores
e incluso hace un amago de irse (¿???!!!!). Dimes y
diretes a parte, varios minutos más tarde sonó
“Tutti Fruti”.
Aún quedaba alguna cosa más en la recámara,
como no, ese salmo “I saw the light”. Vió
la luz y fue feliz. Se apagaron las luces y fin del Vodevil.
Las sensaciones que tengo en estos momentos son distintas
a las que tuve durante y al finalizar el show. En primer lugar
soy feliz por haber conseguido ver en directo a Little Richard,
uno de mis ídolos de toda la vida, algo impensable
para mi hace poco más de un año. Para mi esto
es suficiente. Si le unimos la parte musical cuando la hubo,
pues satisfecho totalmente. El resto de los sucesos los recuerdo
con una gran sonrisa y es que hay que entender que Little
Richard no es humano. Quizá alguna vez lo fue, pero
en estos momentos vive en su puto planeta, en una galaxia
muy particular y que no se rige por los biorritmos normales
de simples mortales como tú y como yo. Es como el Señor
Burns después de pasar sus chequeos médicos,
es un auténtico marciano, es Little Richard y punto.
Casi
sin tiempo para digerir tal explosión, en el escenario
pequeño había comenzado la Guerra de los Mundos,
pero la buena, no la basura moralista y manipuladora de ese
cáncer mundial que es Spielberg. Los A-BONES machacaron
uno de los mejores shows de todo el fin de semana con su garaje
sucio y cavernoso. Fuerza, música, mucho sudor y nada
de artificio, que convirtieron las primeras filas en el pogo
más bestia que he visto en tiempos. Parecía
que la gente estaba expulsando toda la vitalidad que no habían
podido escupir con el Sr Penniman. Un intercambio escenario-público
que creo una auténtica bola de energía que hizo
quebrar huesos, especialmente alucinantes las cantadas por
Miriam, un monstruo a la batería. Un 10 para los de
Norton, cuya única pega es que no tuvieran stand.
De LOS LOBOS no sabía que esperar. Tan amplios son
sus registros y su repertorio que los derroteros podían
ser múltiples y variados. El recuerdo que guardaba
de ellos era de una actuación en el Womad de Cáceres,
creo que en 1992, con Pogues, Siniestro Total y alguna cosilla
más, y era satisfactorio. Esta noche de sábado
creo que se equivocaron de repertorio. Mi cuerpo pedía
rock & roll, blues, country y se topó con demasiada
ranchera y aires latinos y justo después del napalm
lanzado en la carpa por A-Bones. Al grupo poco hay que reprocharle
en cuanto a calidad, pero apuesto que el, a esas horas poco
respetable, público hubiese preferido un Jukebox más
americano y menos mexicano, por decirlo de alguna manera.
A lo SUPERRATONES me los guardé para el fin de fiesta
del día siguiente. Así que con esto y un bizcocho
hasta el domingo.
DOMINGO 24
Cuerpos maltrechos y cerebros saturados, pero el domingo era
una nueva cita ineludible, aún más después
del despliegue de El Vez el viernes y con el aliciente de
verle en el escenario pequeño y sin vallas.
Sobre las 21:30 los argentinos SUPERRATONES retomaron el festival
donde se había quedado la noche anterior con versiones
de lo más variado abarcando The Beatles, Wilson Pickett,
Gene Vincent, Chuck Berry, Little Richard, Elvis y contando
con distintos amigos para interpretarlas como Roberto de Robbie
& The Wild Trans, Eero Raitinen, gente de Winnerys...un
concierto un tanto de brocha gorda y garrafón, aunque
también emborrache. La gente se lo pasó de puta
madre y bailó durante todo el set.
El intervalo entre una actuación y otra la aprovechamos
Chikatila y un servidor para celebrar nuestra boda. Por que...¿Qué
mejor sitio para casarse que en el Crossroad? ¿y si
encima es Xuanel de Calzada News padrino?¿ y si el
que oficia la ceremonia es ni más ni menos que EL VEZ?.
Después de una serie de gestiones (Mil millones de
gracias Ivan) EL VEZ accedió a casarnos. –“Yo
EL VEZ, os uno en sagrado matrimonio. Que la fuerza de El
Vez os acompañe en vuestro amor y seáis muy
felices”.
Dicen que una vez casado la vida te cambia, pero ahí
estábamos en primera fila (gracias Iria y Miriam por
cedernos el sitio) para recibir una nueva dosis de medicina
de la buena.
Si las versiones de Superratones gustaron al personal, nada
que ver con las que realizó de nuevo el grande, el
único, el inimitable EL VEZ. Repitió parte de
show del viernes en temas como “En el Barrio”,
“Caliente amor”, “Huaraches azules”,
“Esta bien mamacita”, “Lawdy miss clawdy”,
todas ellas con su número correspondiente. Entre las
novedades, pues destacarlo absolutamente todo. Un “Inmigration
time”, que es ni más ni menos que “Suspisious
mind”, un “Viva la Raza” que os podéis
imaginar cúal, cantamos como locos los coros de “Elvette”
y estrenó un nuevo traje de piel cortada en cuadritos
con un cinturón de campeón de los pesos pesados.
En un momento del show, El Vez pidió un taco, en honor
a una de las extrañas frases
que Little Richard dijo el sábado “Quiero un
taco” y para sorpresa del mexicano alguien del público
lo compró rápidamente y fue finalmente regalado
a una chica del público.
El momento más cachondo de la noche fue cuando parodió
la actuación de Little Richard la noche anterior gritando
“Shut-up” continuamente. En ese momento aparecen
las Elvettes con unas cajas mientras El Vez nos comenta que
va a repartir unos maravillosos libros. Las chicas vacían
las cajas sobre el público y en vez de libros de autoayuda
para pobres mentales caen confetis.
El show termina y ante el griterío el escenario se
vuelve a iluminar para los bises. Esta vez Robert aparece
con una preciosa camiseta electoral: EL VEZ FOR PREZ 04, prometiendo
volver a presentarse en 2.008. Tiembla Bush, tiembla.
Aquí el show pegó un cambio radical y el punk
se hizo amo y señor de la carpa con brutales versiones
de Bo Diddley-vía Dolls, la tremenda “Pills”,
haciendo él mismo el sonido de la armónica con
su boca, el “No fun” de Stooges, con el Zero llevado
en volandas por el público y para terminar, una abrasiva
“Remake-remodel” de Roxy Music.
Sin lugar a dudas el triunfador del festival y por partida
doble.
Punto y final a un fin de semana extraordinario en todos los
aspectos. Un saludo a toda la gente con la que pudimos compartir
algún momento (imposible señalarlos a todos)
y el año que viene más.
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